HOY, CITA EN EL TEATRO PRINCIPAL CON ‘LA HORA VIOLETA’ DE SERGIO DEL MOLINO
[Hoy martes, 19 de marzo, a las 20.00, en el Teatro Princiapl, Sergio del Molino presenta su novela ’La hora violeta’ (Mondadori), donde cuenta la historia de su hijo Pablo, que ingresó en el hospital a los diez meses a consecuencia de una leucemia muy agresiva, y falleció casi a los dos años. Sergio del Molino ha escrito su mejor libro: conmovedor, contenido y amoroso, un libro sobre la paternidad, s...Ver más
[Hoy martes, 19 de marzo, a las 20.00, en el Teatro Princiapl, Sergio del Molino presenta su novela ’La hora violeta’ (Mondadori), donde cuenta la historia de su hijo Pablo, que ingresó en el hospital a los diez meses a consecuencia de una leucemia muy agresiva, y falleció casi a los dos años. Sergio del Molino ha escrito su mejor libro: conmovedor, contenido y amoroso, un libro sobre la paternidad, s...Ver más

![Foto: HOY, CITA EN EL TEATRO PRINCIPAL CON ‘LA HORA VIOLETA’ DE SERGIO DEL MOLINO
[Hoy martes, 19 de marzo, a las 20.00, en el Teatro Princiapl, Sergio del Molino presenta su novela ’La hora violeta’ (Mondadori), donde cuenta la historia de su hijo Pablo, que ingresó en el hospital a los diez meses a consecuencia de una leucemia muy agresiva, y falleció casi a los dos años. Sergio del Molino ha escrito su mejor libro: conmovedor, contenido y amoroso, un libro sobre la paternidad, sobre la frescura y la inocencia de Pablo, un libro de amor (a Cris, su compañera, a las enfermeras, a la vida), de amistad: es muy bonito el capítulo que le dedica a su hermano Pedro, que embruja literalmente a Pablo, y a otros amigos como Javi, que ha vivido la ‘Devastación’ en sus propias carnes. Santiago Paniagua y Ana Usieto también forman parte del ‘dramatis personae’, etc. Y es un libro también sobre la enfermedad, la ciencia, la esperanza y sobre el oficio de escribir. Sergio del Molino confiesa aquí su admiración por Umbral, no solo por su libro ‘Mortal y rosa’, tan determinante en ‘La hora violeta’, y recuerda que a su hijo le ponía las canciones que a él le gustaban: el rock de Leño, Barricada o Ryan Adams. Siendo como es un libro emocionante, durísimo, de una belleza trabajada en todas sus líneas, ‘La hora violeta’ tiene muchos puntos de fuga y es algo más que un testimonio de un dolor insoportable: es una declaración de cariño y quizá de inmortalidad. Pablo vivirá para siempre en la memoria y en ‘La hora violeta’. Sergio del Molino elude con una espléndida elipsis final el doloroso desenlace del niño, que había aprendido a aplaudir el himno del Barcelona tras su paso por la ciudad, gracias a la obstinación de la joven enfermera María. Miguel Mena ejercerá de maestro de ceremonias. Piensa, con toda justicia, que es el mejor libro de un escritor que frecuenta diversos géneros con pasmosa naturalidad.]
'LA HORA VIOLETA' DE SERGIO DEL MOLINO
Mondadori
[Así arranca el libro]
Este libro es un diccionario de una sola entrada, la búsqueda de una palabra que no existe en mi idioma: la que nombra a los padres que han visto morir a sus hijos. Los hijos que se quedan sin padres son huérfanos, y los cónyuges que cierran los ojos del cadáver de su pareja son viudos. Pero los padres que firmamos los papeles de los funerales de nuestros hijos no tenemos nombre ni estado civil. Somos padres por siempre. Padres de un fantasma que no crece, que no se hace mayor, al que nunca vamos a recoger al colegio, que no conocerá jamás a una chica, que no irá a la universidad y no se marchará de casa. Un hijo que nunca nos dará un disgusto y a quien nunca tendremos que abroncar. Un hijo que jamás leerá los libros que le dedicamos.
Que nadie haya inventado una palabra para nombrarnos nos condena a vivir siempre en una hora violeta. Nuestros relojes no están parados, pero marcan la misma hora una y otra vez. Cuando parece que el segundero va a forzar a la manija horaria a saltar a la siguiente hora, ésta vuelve a la anterior. Vivimos atascados en ese ‘no-man’s time’, en un pleonasmo de nosotros mismos, y en él evocamos aquel relato fantástico e inverosímil, aquella tragedia barata llena de artificios de guionista zafio, que nos encerró aquí. Yo la evoco por escrito. Recuerdo este año de mi vida con la esperanza de fijar su relato y no convertirlo nunca en un lugar común.
Mi hijo Pablo tenía diez meses cuando ingresó en el hospital, y estaba a punto de cumplir dos años cuando arrojamos sus cenizas. Ese es el tiempo que cabe en nuestra hora violeta. Ese es el tiempo que cabe en este libro, que contiene todas las palabras que hacen falta para nombrar mi condición.
*El anticipo es por cortesía del autor. La foto de Sergio del Molino es del Colectivo Anguila.](http://sphotos-h.ak.fbcdn.net/hphotos-ak-ash4/c0.0.843.403/p843x403/259798_10200952226431073_864333361_n.jpg)
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