TREINTA Y CUATRO
“Él me dijo:
La
belleza, aunque aterrorice, es la infancia.
(Adonis, Adoniada, Pág.
207)
Entre
el hoy
y el ayer
extiendo
un arco vibrante
un
arco iris de colores,
un
canto, una salmodia,
un
viaje astral,
un
poema de amor
y
de lágrimas,
que
no he podido
volver a cruzar
de
nuevo.
Mi
vida desgarrada
entre las dos orillas,
el
tiempo del exilio,
del
desgarro
del desarraigo:
Echar
nuevas raíces,
pero
¿dónde y cuándo?
La
tierra seca y fría
me
rechaza
no
hay sitio para mí
entre
tanta desolación,
no
habrá brotes nuevos,
ni
esperanza alguna,
el
horizonte está cerrado
y
la condena es cierta:
Vuelvo
al país de las lluvias
del viento y de la brisa,
descubro
el mar
por primera vez
y
siento que ésa
podría ser mi patria:
un
mar sin límites
desconocido,
impetuoso;
pero
esta no es mi tierra
ni
están ahí
las
cenizas de mi infancia.
No
se pueden echar raíces en el aire
ni
en el agua,
frío
y cenizas
y
un regusto amargo
al
despertar, cada mañana,
un
desierto blanco
alrededor
un
río sin orillas
amanecer
despacio
como
extraño, enemigo,
ajeno
de mí mismo..!
Mariano
Ibeas 27/02/2026


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