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jueves, 19 de febrero de 2026

Mi cuerpo en el de él...

CUATRO

            Él me dijo: la prosa me pidió escribir

            Mi cuerpo en el de ella. ( Adonis, pg. 201)

 

Mi cuerpo en el de él,

mi cuerpo en el de ella,

el surco primero del día,

la besana

marca el ritmo de los renglones

y sueña con enmarcar el día:

no hay vuelta atrás

sólo la mano firme en la mancera

y el lento `paso de los bueyes

                                   en el surco

ir y volver, volviendo la tierra,

productiva y fecunda como herida:

cursus, cursus, cursus…

la mente no vuela

se esfuerza en sus discursos

y pide sus semillas la tierra,

__ miro al cielo

                        buscando inspiración__

y si el tiempo no es propicio

queda la tierra yerma,

queda la tarea sin cumplir siquiera…

Los astros no fueron tampoco

una ayuda estimable:

se nubló el cielo,

desapareció la luz  del horizonte

y la tarde se diluyó en sombras.

Quedó la tierra cereal

yerma en sementera…

Habrá que esperar una vez más

            la bendición de las nubes

__ no queda sino la página en blanco__

No hubo lugar,

la tierra espera

El hombre propone

Y los dioses tornan los ojos

y niegan su raíz

al verde cereal

y el fantasma del hambre

            ronda los caminos

la suerte esquiva, será otro momento quizás

mientras tanto,

cansancio sudor y polvo

¡Y a esperar la nueva primavera!

                       

                        Mariano Ibeas 4/03/2024


 

miércoles, 18 de febrero de 2026

Matar al padre...

 


TRES

                        “Él me dijo:

                        Cada vez que un hijo

            Quiere parecerse a su padre

            Lastima a su madre, la Tierra. (Adonis, pág. 201)

 

Matar al padre,

La suerte de la madre

Que escapa a la condena

Hacía falta superar los traumas

Que acechan como sombras

A la familia:

Edipo, Cenicienta,  Peter Pan,

Electra, Otelo

Y otros tantos complejos más

Que te atan a los tuyos

Nadie se escapa

En algún momento de su vida

Es la herida que supura

Sin cesar

El lapsus de vida y pensamiento

Que te dejará exhausto,

            vacío por dentro…

Quebradizo

Te rompes como cristal

Hecho añicos,

En un esfuerzo inútil

De parecerte a ti mismo,

Por salir al sol

Y manifestarte sin sombras

Con todas tus luces y brillos

¡Lástima!

El sol no siempre sale

Igual para todos

Y tú ya no eres

Ni la sombra de ti mismo

Pasaron sin duda

los tiempos de esplendor

y el agua pasa

y  no se queda..

Tú te quedaste a la orilla

del sendero de la vida

en este cuaderno__ y en tu vida__

quedaron muchos

puntos suspensivos…!

 

                        Marino Ibeas 10/03/204

martes, 17 de febrero de 2026

Un canto para mi amor...

DOS

            “Él me dijo:

            Yo escribiría un cántico para mi amor

            Mientras ellos escribirían hierro” (Adonis, Pag. 201)      

 

Un canto para mi amor

que vuelve en sombras

de la tarde,

una avecilla

que canta su dolor

en el camino,

un agua que cae

y que canta también

en las albercas,

un rastrojo requemado del sol

una vedija

            de lana en los abrojos

como copo de nieve

en las zarzas renegridas

por el hielo del invierno

un soplo de aire

que inclina los juncos

a la orilla

el leve susurro

de una sábana

            tendida / colgada al sol

y el resto

nada…

Mejor será vivir despacio

aguzar el oído

tener presta la voz

antes de que surja el canto,

no mover un dedo,

ni un músculo

para ver pasar las sombras

en la pared del cuarto

y que la vida siga

            que vuelva la luz

por el camino

y que te encuentre despierto

esperando / despertando el alba

esperando la luz

esperando

siempre esperando…     Mariano Ibeas 5/03/2024


 

lunes, 16 de febrero de 2026

Me hubiera gustado ser poeta...

 


UNO

            “Él me dijo: mi melancolía escribe prosa. Me hubiera gustado ser poeta.”

                                                            (Adonis, “Adoniada”, pág. 201)

Me hubiera gustado ser poeta

Evocar la noche

Y buscar las sombras

Allá donde la luz se manifiesta.

No ser nada, nada más

Que ceniza iluminada,

Polvo en promoción,

Agua de lluvia,

Y amasarlo todo

Y cocerlo a fuego lento

Y luego soplar

Como quien aspira /respira

Tempestades

Y llorar y llorar

Y no caer nunca en la tristeza

Ni  la desesperación

Siempre vivo

Y perfectible

Como barro sin cocer

Solo tostado al sol

            Del mediodía

Y antes de cubrirme las sombras

Y alimentarme con la lluvia

            Que vuelva el día  de nuevo

Con su carga de esperanzas

Su odre o su cántaro

O vasija que se quiebra:

Volver del polvo al polvo

Eterno renacer,

Morir de donde nacimos: esa es la tarea

La lección de vida

Solo esa,

No ser por haber sido

O sombra

O agua

O solo tierra!              Mariano Ibeas 5/03/2024

 

viernes, 13 de febrero de 2026

EL MAR...

LA MAR Y SUS ORILLAS
“P0NER PUERTAS AL MAR” (Citando a Quevedo, 13ª, “A la mar”)
“La voluntad de Dios por grillos tienes,
y escrita en la arena, ley te humilla;
y por besarla llegas a la orilla,
mar obediente, a fuerza de vaivenes.”
¿Quién levantó la mar,
quién le dio ritmo a sus orillas?
¿Quién con las ondas
y en el viento
cabalgó a lomos del bosque
de corceles?
¿Cuáles fueron las sales
y las hieles
que le dieron sabor,
lustre y vaivenes?
¿Por qué sin temor tanto tiemblas
y tan sin luz brillas en sombras
cuando te acaricia la luna
o cuando el sol blandamente
se acerca a tus orillas?
No fue la ninfa,
ni Narciso, ni los perros de Acteón
los que te hicieron trizas…
fue la Luna
la que vino a visitarte quedo y en secreto
la que vino a visitarte
y te atrajo junto a sí en el esplendor del lecho
primero tierna y amorosa
luego fugaz y fuerte,
__ fuego y cenizas__
de corrientes y de olas…
Ninguna ley te rige,
eres a la vez, suave y salvaje
amas a los tuyos,
los que te surcan con remos
y con velas
los que ponen a jugar al viento
en su favor
los que buscan tus tesoros
entre el brillo de la plata y de los oros
mientras tu ley se impone a todos
y les das la vida
y les das la muerte y acoges en tu seno,
tu marcas
y cercas las riberas con duras rocas y restingas
y marcas tus fronteras
con suaves arenales
que proclaman tu verdad y tu poder
a manos llenas…
Mariano Ibeas 7/11/2024

jueves, 12 de febrero de 2026

Le doy gracias al tiempo...

589

y... XXXVIII

66.- Le doy gracias al tiempo

 

A José Ángel Lasa, que celebra 30 años hoy:

 

        "Le doy gracias al tiempo,

        que me toma en sus brazos

        y borra tras de sí el camino"

(Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano)

 

Gracias le doy al tiempo de la espera

y el reposo en el andén:

eso me permite estar un tiempo

a salvo de mí mismo;

escucho el silbo de los trenes

y el aliento que acompaña

la niebla

y el frescor de madrugada

despierta mis sentidos:

sólo el viaje es lo que importa,

el destino es prescindible,

el tiempo que te toma entre tus brazos

y te acuna

no deja tras de sí ninguna huella;

las llevas contigo,

son tu fruto,

forman parte de ti mismo;

tu ruta y tu sendero

completan tu equipaje

y al final

__ si es que hay final __

te encuentras solo y desvalido,

desnudo delante del espejo;

luz o vacío, qué más da,

ser y tiempo,

al comienzo y al final

    sólo el rostro de ti mismo.

 

Mariano Ibeas

                   en abril de 2010

 

31/07/2010 21:21 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS 

 


 

miércoles, 11 de febrero de 2026

Cada día el sol trae cartas...

 588

65.- CADA DÍA EL SOL DEJA CARTAS...

            XXXVII

                        

65.- Cada día el sol deja cartas

         

 Cada día el sol deja cartas

en el borde de mi ventana. 

Sólo la noche puede leerlas.

   (Adonis, "Polen" y sobre textos de María Zambrano). 

 

Lees cada día tu carta al sol 

de media tarde

y no te alejas;

te reflejas en el fondo como espejo

de tu otro yo que te contempla

en el envés del sueño;

sólo la noche sabe leer

y mostrar tus cartas,

sólo la noche puede leerlas,

no eres un jugador de ventaja;

la noche

teje con suave hilo

el cristal de los cendales

y no te cubre del todo;

emerge tras de ti,

como fantasma,

el perfil del aire

y la levedad del soplo vespertino

levanta como niebla

el sudario y las cenizas;

no valió la pena pelear

y la lucha con el ángel

hasta la luz de amanecida;

venciste quizás,

pero fuiste al final vencido

y entregas tu derrota como un trofeo,

como una maleta sin dueño

que queda al borde del camino:

no la necesitas,

para el viaje, no hay billete de regreso.

 

          Mariano Ibeas

 

         04/07/2010 13:16 MARIANO IBEAS #TREINTA Y OCHO GLOSAS