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60.- EL
VIENTO GUARDÓ SUS MANOS...
XXXII
60.- El viento guardó sus manos
Toda una
noche, el viento guardó sus manos
posadas en el
árbol frente a casa,
como si el
árbol fuera mi cuerpo, mis miembros.
(Adonis,
"Polen" y sobre textos de María Zambrano).
Le basta con
la soledad del árbol
y su pedestal
de ramas;
toman al
asalto los pájaros
la sombra,
construyen sus
refugios y sus nidos
y tú solo
permaneces;
como árbol,
como estatua
de sal frente por frente,
has edificado
tu casa y tu refugio
a la sombra de
sus hojas
y sus ramas se
tienden frente a ti
como los
brazos alzados en plegaria;
los has
techado con sombras
frente al latigazo
del sol en el verano
y cierne el
viento del otoño
el rumor de
murmullo entre sus ramas,
duerme en
blanco sudario la nieve del invierno
en su raíz
y surge con
fuerza la vida en primavera;
hoy lo
abrazas:
te aferras con
dolor a su corteza
como un miembro
más,
los miembros
de tu cuerpo
en torno al
árbol
y bajo su piel
sientes el latido y acompasas
a tu viejo
corazón el latido de la savia
y los frutos
de tu cuerpo se confunden
con los suyos,
tu semilla está latente,
tus miembros
son la prueba:
su vida es tu
vida, tu herencia continúa.
Mariano
Ibeas






