Cuarenta y cinco (809)
“Pues
toda luz para el hombre, la que ve y la que goza, sale de la tiniebla” M.
Zambrano, “Los sueños y el tiempo”
El
yo,
como
en los sueños,
bordea
el infierno, los infiernos,
el
reino de las sombras,
el
recinto de la nada,
el vacío
desde
el que surge la voz y el grito.
salir
del sueño
en
un viaje mágico
en
el que el viajero
anda
a la vez
preso,
perdido y errante
cautivo,
un
viaje en cautividad
fuera
del espacio
y del tiempo,
en
el que viaja solo
y,
si lo hace en compañía,
no
tendrá el vacío
necesario
para
mantenerse a flote
para
nadar
en la corriente de los sueños…
Va
solo, viaja solo
__
que logra esa soledad
a
cambio de viajar errante y nómada__.
Es
así que encajonado,
al
borde de la asfixia,
en
la suprema ambigüedad
de
los sueños,
buscará
las orillas,
el
lugar de juncos y espadañas,
pero
será de nuevo prisionero
como
el caracol
que
arrastra su envoltura,
como
la tortuga
prisionera
que
arrastra consigo
su caverna.
Mariano
Ibeas 06/05/2025







