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jueves, 10 de septiembre de 2026

MATER MATUTA...

Cuarenta y nueve (814)

            “Diosa de la aurora y de los bebés recién nacidos”

                                  

“Un sostenido palabrear que borra la huella de la sierpe”

            ( María Zambrano, “De la Aurora”, Pág 25)

 

1.- Mater Matuta

 

            “¿Y con una semilla de luz qué hacer, Mater Matuta?

                        (M. Zambrano, De la Aurora, Pag. 35)

Entra como semilla

            de luz

la luz de amanecer

entre los surcos de la persiana.

Es hija de las tinieblas,

nace de lo oscuro

            de lo no nato todavía,

salta por los montes

            y por los torrentes

y se impone

como se impone la vida.

La Aurora, antes que nada,

tuvo que ser madre

            y engendrar

            y dar a luz

después de quedar escondida

            temblando

en un grano de luz:

la matrona no falta nunca

delante de la diosa

engendra y presenta

su presente ensimismado

temblando la carne trémula

temblando la esclava

            temblando…

Ya viene el cortejo

            Los caballos blancos

gualdrapas de blanco

tirando de los carros,

los de la victoria

los de la luz

            que se anuncia

con heraldos blancos

antes del amanecer

en el filo de horizonte,

antes de la salida del sol

__ emperador

recién nacido también__.

Desnuda llega la Aurora, pero

¿Quién desnuda a la Aurora?

Trae la luz y el fuego,

el que nos permite respirar

respirar la luz

en sus más vívidos colores

hija y madre de la aurora

luz de amanecer.

 

            M. Ibeas, Cornellá 17/06/2025

 


lunes, 3 de agosto de 2026

Soledad es amor...

 


Cuarenta y ocho (813)

            “Oh, alma apaciguada, vuelve a tu Señor, aceptante y aceptada”

                                   (Sura de la Aurora en el Corán De una cita de María Zambrano)

 

“Soledad es amor”

 

La hiedra es hermosa,

La hiedra es hermosa,

no así los escombros,

es una planta hermosa

que vive de los escombros

de la podredumbre,

de los restos de las ruinas;

es humilde

            y crece donde puede:

le basta un lugar húmedo

            un asidero

y trepar hasta la luz

            desde las sombras.

El alma también

            para vivir

debe aferrarse a algo

al mundo exterior

a lo otro extraño a ella

ajeno y provisorio

            parásita,

una especie de superviviente

de un naufragio

una vida vegetativa

aferrada / asida a la corteza

al tronco ajeno…

como el alma

no podría vivir sin cuerpo

se une al cuerpo ajena

lo atormenta

echa su raíz

y en extraño lazo solidario

vive y deja vivir

en abrazo eterno

de vida y muerte

vida hasta la muerte

la hiedra solo muere

si muere el árbol

con el que vive y se alimenta.

 

Mariano Ibeas 23/05/2025

 

viernes, 31 de julio de 2026

Salen los sueños...

 


Salen los sueños

 

Salen los sueños

            como en una procesión

como en un cortejo,

como una caravana

            en el desierto,

salen de la oscuridad

            y del silencia

de la caverna,

la cueva donde radica

            el misterio último

del reino de la oscuridad

apenas rasgada

por luces invisibles…

El tiempo no existe

en los sueños,

en las procesiones

            se arrastra

como se arrastran los pies

cargados de cadenas

a pasos cortos

sobre las losas y los adoquines

como una tenia…

Cada figura

            es  una aparición velada

una identidad oculta

una máscara de la vigilia.

Todas las procesiones

            representan

el camino de la vida

            y también

el camino inexorable

            de la muerte;

una señal de cumplimiento,

un aviso, una sentencia,

una  manifestación de imágenes,

unos escenarios rodantes,

algo que estaba escondido

            en una cripta

y que aparece

            en su manifestación

manifiesta:

la imagen central

            llevada, arrastrada,

sacada en procesión, procesionada:

el Yo revestido de solemnidad

emerge del pasado,

se manifiesta

en un sueño sin futuro

donde todo se ha cumplido ya.

 

Mariano Ibeas 15/05/2925

 

jueves, 30 de julio de 2026

Llega la muerte...

 


Cuarenta y siete (811)

 

“La muerte es el sueño absoluto” (M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”)

 

                        I

Las muerte viene hacia nosotros

y viene

            con el carácter absoluto

de los sueños,

viene como un sueño

            el sueño total

y definitivo…

La muerte es el despertar,

el sueño paradigmático,

            total, acabado,

absoluto e insoluble.

A la muerte, que es sueño,

no es historia

de lo ya vivido,

no es memoria,

no es ni se le espera:

un eterno despertar,

un eterno despertar

            en el que somos

ya entera

definitivamente libres.

           

                        M. Ibeas 15/95/2025

martes, 28 de julio de 2026

La psique novelera...

Cuarenta y seis (810)

 

“Toda acción en que se resuelva la historia será como una irrupción en la realdad objetiva, será violencia, solo violencia. Destrucción”

                                   ( M. Zambrano, “Los sueños y el tempo”)

 


La psique novelera

lo que pasa y porque pasa,

la prisa en engendrar historias

que nos permite vivir

un tiempo

y así ocurre en la vigilia

es un signo de vida

            de una vida humana

de los primeros pasos

            en el camino de la humanización

y la psique descansa

porque es entonces

cuando de verdad vive…

Sometida a la esclavitud,

sometida,

roza los confines

            el fondo de la cueva

se aferra a sí misma

a su hueco, su vacío

            su herida

y aún se goza de su ser

            y de su estar

            como mendiga.

Pobres, sedienta, ávida

__ ávida de vida__,

tiende su mano implorando

            la moneda del amor

o tal vez de la esperanza…

Salir del sufrimiento,

emerger de la sombra,

            y del silencio

crear historia

representar la realidad

salir a flote

dejar la pasividad

ir a la representación:

al cortejo procesional

crear y encadenar imágenes

imágenes que figuran

figuras que imaginan

y  representan un suceso

una tragedia

un drama

            un simil-vida…

 

            Mariano Ibeas 13/05/2025

 

 


lunes, 27 de julio de 2026

El yo...

 


Cuarenta y cinco (809)

 

            “Pues toda luz para el hombre, la que ve y la que goza, sale de la tiniebla” M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

El yo,

como en los sueños,

bordea el infierno, los infiernos,

el reino de las sombras,

el recinto de la nada,

            el vacío

desde el que surge la voz y el grito.

salir del sueño

en un viaje mágico

en el que el viajero

anda a la vez

preso, perdido y errante

cautivo,

un viaje en cautividad

fuera del espacio

            y del tiempo,

en el que viaja solo

y, si lo hace en compañía,

no tendrá el vacío

            necesario

para mantenerse a flote

para nadar

            en la corriente de los sueños…

Va solo, viaja solo

__ que logra esa soledad

a cambio de viajar errante y nómada__.

Es así que encajonado,

al borde de la asfixia,

en la suprema ambigüedad

de los sueños,

buscará las orillas,

el lugar de juncos y espadañas,

pero será de nuevo prisionero

como el caracol

que arrastra su envoltura,

como la tortuga

prisionera

que arrastra consigo

            su caverna.

 

Mariano Ibeas 06/05/2025

 

viernes, 24 de julio de 2026

Dormir, soñar...

 


Cuarenta y cuatro (808)

 

            “En ese rumor en que duerme el que duerme” M. Zambrano, “Los sueños y el tiempo”

 

Dormir, soñar

en ese rumor

en que duerme

            el que duerme;

allí donde se encuentra

el lugar del silencio,

allí el que lo acoge

            en una cuna

como en un esperado

            silencio inaccesible.

Allí, el lugar del llanto

            del vagido,

lugar último de la voz

que surge sin palabra

            el canto inicial

            al límite

entre muerte y vida

entre lo humano y la inhumano

el cántico oceánico

            de la vida

que pugna por salir

del reino de las sombras…

Al caer en el sueño

por el tráfago

            de olas y mareas,

como en una cuna

            con el rumor rítmico:

un, dos, un dos…

El hombre que nace

            se adormece acunado

por esta canción,

hechizado, anonadado.

Es la canción primera

            con que la madre aduerme

a sus criaturas

            en la vida y en la muerte:

canción de muerte

y canción de nacimiento, de esperanza

            y de resurrección…

 

Mariano Ibeas 05/05/2025