DIECISIETE
(Adonis,
“Adoniada”, pag 203.)
Siempre
recurro a los lugares
de mi infancia:
allí
estoy seguro.
Levanto
el polvo de los siglos
enterrado
en la vieja maleta
de cartón
y
en los libros ferrados del desván
que
no logro entender
y
que me hablan de “La Ciudad de Dios”,
para
mí un arcano
indescifrable
Vuelvo
al polvo, al tamo de las eras
y
al sol que quema y aplasta las espigas,
al
polvo del camino
que
se torna en barro
y
juego de canicas…
Vuelvo
al polvo
y
al oro de los días
al
brillo de las noches,
al
campo de estrellas
__
yo tumbado sobre los sacos de trigo
en
el silencio nocturno, al canto de los grillos
tras
la cosecha__
Y
todo me parece tan lejano
y tan extraño,
como
si yo no hubiera estado allí
nunca
como
si fuera otro yo
como
si nada hubiera sucedido
como
si el lugar
y el tiempo de la infancia
fuese
sin más, un tiempo ido
un
vacío total
un
mal sueño
un
empeño
por existir,
impreciso,
inconcluso:
un
inciso en mi paraíso
terrenal…!
Mariano
Ibeas 9/11/2024


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