VEINTITRÉS
Él me dijo:
Si
hubieseis podido verlo a lo largo de su vida,
a escucharlo cuando le
obligaron a hablar,
cuando lo degollaron,
órgano por órgano”.
Si
hubieses podido verlo
antes
de nacer
cuando
era todo fe
todo esperanza
todo amor
hubiese
venido a la luz
antes
de la llegada del sol
entre
los dedos rosados
de la aurora…
Ahora
está ahí
carne trémula,
hijo
de hombre y de mujer,
arrojado
a la vida
como
el mar arroja al náufrago
medio
muerto
medio vivo
a
las arenas de la playa
tierno
y menesteroso
sometido
a
todos los vientos
de
la rosa
de los vientos
a
las corrientes desatadas
de todas las mareas
al
ritmo horizontal
de las olas,
alas
sin aire
desalado
y desolado
sin
un asidero
en
el vértigo de respirar
sin
pausa
vivo
y redivivo
alimentando
lluvias
caracolas
y nubes impacientes,
vino
a este lado del mar
a
este lado de la tierra
a
respirar en un intento
por
ponerse de pie
en
pie de lucha y de batalla
y
pelear,
y
pelear y pelear…
Mariano Ibeas 12 /01 /2025


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