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miércoles, 18 de marzo de 2026

Llamaron a la puerta...

 


VEINTIDOS

 

“Él me dijo:

No estaba dormido cuando llamaron a la puerta. Se le llevaron casi desnudo.

No pudo ni despedirse de su espejo”. (Pág. 205)

 

Llamaron a la puerta,

estaba dormido

            en la mitad de un sueño

del que no quería despertar

y se encontró desnudo

            frente al espejo

y no pudo ni despedirse;

lo llevaron  con violencia

            escaleras abajo

lanzando gritos y empujones

y no pudo despedirse

            de los suyos…

Con ojos asombrados,

rotos al despertar,

recorrió la ciudad

            como en un túnel de silencio

sin ver a luz de amanecida

entre miradas

y lágrimas

que no pudo enjugar:

Las manos a la espalda,

la venda  en los ojos

las esposas taladrando

            las muñecas

y el corazón saliéndole del pecho.

__ ciego, sordo, mudo y solo__

Y no sabe dónde

Y no sabe cuándo

Y no sabe más:

Alguien le delató,

            y le acusó de crímenes

que no conoce

ante las fuerza que vinieron

a buscarle…

y no sabe qué pensar.

Cerraron la puerta

            a sus espaldas

y está solo:

no puede gritar;

no le oirían aunque

            estallasen los muros:

solos, ciegos mudos.

Sólo él y su soledad.

 

Mariano Ibeas 17/12/2024

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